En Francia, en marzo, el ministro de educación Luc Chatel ha prohibido a las madres con pañuelo participar y acompañar a los niños y al cuerpo docente durante las escuelas excursiones.
Según Luc Chatel, los padres que acompañan a las excursiones son colaboradores del servicio público y entonces tienen que obedecer las reglas de laicidad y sacar sus pañuelos si quieren ser acompañantes. En Francia la laicidad tiene una importancia particular en los lugares públicos. En efecto, no se puede mostrar ningunas señales religiosas en el interior de la escuela por ejemplo.
A pesar de que la laicidad es el corazón de nuestra república francesa, me parece que a veces al contrario de su primera meta de no hacer diferenciación entre las personas de una misma nación, puede ser sinónimo de exclusión.
Hay que reconocer que el debate a propósito del pañuelo, de las prácticas ligadas a la religión musulmana, puede fácilmente desembocar en declaraciones racistas que no pueden ser aceptadas de ninguna manera. Laicidad es un concepto largo, con zonas que no están perfectamente definidas. Está sujeto a debate.
Estoy a favor de la laicidad, me parece que es una buena cosa que nuestro país sea laico. La religión es una decisión personal. Es importante que no haya influencias exteriores en lo que concierne a la religión, particularmente hacia los niños. Al mismo tiempo no quiero que ciertas personas utilicen la laicidad para promover y defender ideas racistas.
Artículo sobre la noticia de actualidad
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